Manual de Escalas y Cuestionarios

47$USD

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Descripción

Manual De Escalas Y Cuestionarios Iberoamericanos

En Psicología Clínica Y De La Salud

Conozca y evalúe los mejores instrumentos de la psicología clínica y de la salud

Los cuestionarios, escalas y tests acompañan al ser humano durante una buena parte de su vida. Normalmente, desde los primeros años de escolarización los niños comienzan a responder a cuestionarios y escalas que sirven para medir sus aptitudes intelectuales y su potencial para el aprendizaje; estos instrumentos se utilizan también para certificar su progreso y su nivel de conocimientos, así como para orientarlo de forma vocacional hacia el futuro.

Indudablemente los cuestionarios y escalas de medición psicológica son herramientas de gran valor para todos los profesionales de la psicología, independientemente del área de especialización, porque permiten evaluar, medir y predecir diferentes aspectos necesarios para abordar un problema a tiempo, y por tanto, presentar un diagnóstico adecuado que permita realizar la intervención con el fin de contribuir a la solución de dicho problema. Este libro presenta varios cuestionarios y escalas de gran utilidad en la Psicología Clínica y de la Salud.

Actualmente en Iberoamérica se han diseñado y adaptado cuestionarios e instrumentos basados en la idiosincrasia propia, sin tener que acudir a modelos un tanto ajenos a nuestra cultura. El libro presenta un estudio profundo sobre varios cuestionarios y escalas útiles para los profesionales de la Psicología Clínica y de la Salud en la detección de patologías que aquejan comúnmente a pacientes y, en general, a todas las personas que se ven afectadas por el vivir cotidiano en una sociedad cada vez más convulsionada, en la que las actitudes de prevención no presentan entre la gente común, ni aún en las políticas gubernamentales, una conciencia que permita desarrollar un modelo de salud benéfica para el individuo como para el colectivo.

Es por esta razón que una serie de investigadores, apoyados por modelos cuantitativos y estadísticos, han desarrollado y adoptado a nuestro medio latinoamericano diversas escalas y cuestionarios con el fin de colocarlos al servicio de la comunidad psicológica y, de paso, propender por el desarrollo de una mejor salud mental y física. En este libro se exponen los principales cuestionarios y escalas desarrollados integralmente en nuestro ámbito, sustentados en modelos teóricos y empíricos que determinan un alto grado de confiabilidad y de validez. Aparte del estudio, desarrollo y análisis, la publicación presenta interesantes aportes sobre los aspectos conceptuales de estos instrumentos de medición en Psicología Clínica y de la Salud, y la exposición de los principales modelos teóricos.

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El libro responde las siguientes inquietudes:

¿Qué porcentaje de masculinidad y feminidad poseemos?

El concepto de rol sexual corresponde a lo que tradicionalmente se ha llamado masculinidad y feminidad, y puede ser definido como las expectativas acerca de cuáles son las características de personalidad y las conductas apropiadas para cada sexo, desde el punto de vista social. Este concepto se refiere al aprendizaje y al desempeño de los comportamientos socialmente esperados y aprobados para cada sexo, es decir, de aquellos comportamientos tipificados sexualmente. A diferencia de la identidad sexual que se establece tempranamente en la infancia, el rol sexual se va estableciendo más lentamente, no tiene un carácter solamente cognitivo, y se consolidaría durante la adolescencia, en interacción con los cambios físicos, sociales y sexuales asociados con esa etapa de desarrollo.

¿Se puede medir el desgaste profesional?

El desgaste profesional o Burnout se ha definido como un estado de agotamiento físico, emocional y mental como consecuencia de la sobre-implicación laboral y de las demandas emocionales del trabajo (Pines, Aronson y Kafry, 1981). Desde una perspectiva psicosocial, se ha conceptualizado como una respuesta multidimensional al estrés laboral crónico que conlleva la vivencia de encontrarse emocionalmente agotado, con sentimientos de no poder dar más de sí mismo a nivel emocional, sentimientos de sobre-extenuación, actitudes y conductas negativas hacia los otros (pacientes/usuarios) y un sentimiento de disminución de la realización personal y profesional. La operativización más aceptada del síndrome proviene del instrumento que se ha utilizado con mayor frecuencia, el “Maslach Burnout Inventory” (MBI; Maslach y Jackson, 1981/1986), instrumento que se ha utilizado en la mayoría de los estudios empíricos realizados (en el 90% de ellos) y que ha generado mayor volumen de investigación.

¿Qué riesgos se pueden presentar durante el embarazo?

En estudios exploratorios, descriptivos y posteriormente explicativos (Herrera J. A.; Cáceres D, y Hurtado, H. 1992–1994), se construyó la Escala de Riesgo Biopsicosocial Prenatal, que permite predecir al inicio de la gestación la probabilidad (74%) que la madre y el niño enfermen o mueran por las diversas complicaciones del embarazo y el parto (hipertensión arterial inducida por el embarazo, parto prematuro, ruptura prematura de membranas, embarazo prolongado, diabetes gestacional, muerte materna, bajo peso al nacer, muerte fetal tardía y muerte neonatal precoz). Esta escala se fue depurando para incrementar su nivel de confiabilidad por medio de diferentes replicaciones con poblaciones de gestantes cada vez más grandes, como se verá más adelante. Además de predecir las posibles complicaciones con la escala el modelo biopsicosocial permite realizar la tamización y el seguimiento de las embarazadas detectadas con alto riesgo, en tres momentos del proceso de gestación (semanas 14-28, 28-32, 33-42). Esto se logró incluyendo en la escala los factores biopsicosociales críticos, las pruebas de laboratorio y médicas y las curvas de seguimiento del embarazo (incremento de peso materno, ganancia de altura uterina, presión arterial).

¿Los hospitales, clínicas y centros médicos cumplen con todas las expectativas de satisfacción para los usuarios?, ¿tienen una adecuada infraestructura y prestan un buen servicio a sus pacientes?

La satisfacción usuaria en el contexto de los servicios de salud pública, es un tema que en la actualidad está adquiriendo una importancia cada vez mayor desde diversos puntos de vista. En primer lugar, según la Organización Mundial de la Salud, el nivel de satisfacción de los usuarios está relacionado directamente con mejoras en su salud y con una mayor adherencia al tratamiento. Otro aspecto que muestra dicha relevancia es que el servicio es construido en la interacción del usuario y la organización, siendo un resultado de dicha interacción (Fischer, 1994). Esta propiedad del servicio es muy importante en el caso de la Salud, pues el usuario se ve inserto en el ambiente organizacional y en la dinámica interpersonal de los funcionarios. Además, su rol es considerado tradicionalmente como pasivo en la recuperación de su salud (de allí el término paciente) y en ocasiones las intervenciones requieren de un tiempo que va más allá de un solo encuentro con la organización.

¿Cuál es el rol sexual dominante?

A medida que la sociedad evoluciona y que la mujer pasa a formar parte del mundo laboral y toma funciones que tradicionalmente parecían reservadas a los hombres, las conductas características de un género dejan de ser tal para formar parte de ambos. Actualmente los hombres realizan conductas que hace unos años era impensable que llevasen a cabo, debido a que estaban destinadas a ser hechas por las mujeres y viceversa. Hoy en día nadie se extraña porque un hombre realice tareas domésticas, así como tampoco porque una mujer trabaje fuera de su hogar. En primer lugar, se debe realizar una distinción entre sexo como condición biológica y género como sentido psicológico adscrito al sexo (Abele, 2002; Bem, 1993; Burn, 1996; Bussey y Bandura, 1999; Deaux y LaFrance, 1998; Eagly, 1987). Abele, en 2003, diferencia el género en dos aspectos; por un lado, el externo, como conductas estereotipadas para un determinado género y, por otro lado, el interno, como un auto concepto de género que formaría parte de un factor más general como sería el auto concepto. En este capítulo se mencionan sólo los aspectos externos que se atribuyen al género.

¿En qué momento nuestro estado de depresión se convierte en un peligro inminente?

La depresión ha sido uno de los fenómenos más estudiados y no por eso, mejor comprendidos. Una de las fuentes de confusión que suele influir en las discusiones sobre este tópico se encuentra en el hecho de que el término tiene significados distintos en diferentes campos, como por ejemplo, en la neurofisiología, la farmacología, la psiquiatría y la psicología. De hecho, en una misma disciplina como la psicopatología, la palabra depresión suele usarse indistintamente para referirse a un estado de ánimo, a un síntoma y a un síndrome.

¿Existe un instrumento que permita optimizar la asistencia global de pacientes con enfermedades crónicas teniendo en cuenta los determinantes multicausales de las enfermedades?

Ya nadie duda de la importancia de tener en cuenta para el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades crónicas los factores psicológicos que influyen en su curso y pronóstico. Sin embargo, esta afirmación sólo es válida en el ámbito teórico, ya que en la práctica se tiende a prescindir o a subvalorar el diagnóstico psicológico. La necesidad de una evaluación psicológica extensiva (por abordar multitud de áreas) e intensiva (por requerirse un estudio profundo y dinámico), tropieza con los inconvenientes derivados de la falta de motivación de los pacientes, familiares y profesionales de la salud en esta evaluación y de la escasez de personal capacitado para realizarla; a mi juicio, estos problemas están en buena medida determinados por la carencia de métodos de evaluación que tengan en cuenta, de forma realista, las particularidades de los contextos clínicos y asistenciales en que se atienden a las personas con enfermedades crónicas. Así, sólo son derivados hacia las consultas de psicología aquellos casos en los que el médico observa una alteración evidente del comportamiento o los que presentan dificultades en la relación médico-paciente, lo que origina, por parte del personal médico, formas de proceder ineficientes (Martín, 2002), un incremento innecesario de los costos de los servicios de salud (Okifuji, Turk y Findely, 1999) y sobre todo, afectaciones al bienestar del paciente.

¿Qué desgaste profesional puede presentar una enfermera o enfermero? ¿Qué tanto se estresa un docente?

Los primeros modelos operacionales del Burnout, o desgaste profesional, se elaboraron con el propósito básico de determinar la estructura del síndrome (Maslach y Jackson 1981; Pines, Aronson y Kafry, 1981). El objetivo inicial era establecer una medida operativa del síndrome que pudiera servir para cuantificar los niveles del problema de “estar quemado por el trabajo”, un problema que se detectaba tanto en la experiencia clínica como en la vida de las organizaciones. Los primeros esfuerzos por evaluar de forma específica algunas de las profesiones más afectadas por esta problemática, docentes y sanitarias, se caracterizaron por incluir los factores antecedentes del síndrome y algunas de sus consecuencias. En el marco de la evaluación del desgaste profesional de los profesores, el “Teacher Burnout Questionnaire” (Hock, 1988) incluía en su estructura los factores relacionados con el clima laboral y otras causas del Burnout docente. El “Teacher Burnout Scales” (Seidman y Zager, 1987) incluía los aspectos relativos a la satisfacción de carrera y al apoyo de la administración. En el ámbito sanitario ocurría un proceso paralelo. El “Staff Burnout Scale for Health Professionals” (Jones, 1980), uno de los primeros instrumentos específicos, incluía como factor antecedente la insatisfacción laboral y las relaciones con los pacientes. Los mismos cuestionarios solían incluir algunos aspectos relativos a los consecuentes del síndrome; así, el “Teachers Burnout Questionnaire” incluye elementos referidos a los efectos psicológicos y el “Staff Burnout Scale for Health Professionals”, elementos relacionados con los trastornos psicosomáticos. Es decir, desde los primeros momentos el enfoque dirigido a evaluar el Burnout en profesiones específicas aparece ya claramente descrito como un proceso (antecedentes, síndrome, consecuentes). La perspectiva teórica subyacente era que si el Burnout es un síndrome organizacional o laboral, su definición y evaluación operativa no debería hacerse al margen del ámbito organizacional, es decir, de sus antecedentes y consecuencias organizacionales (Moreno, Garrosa y González, 2001).

¿Se puede detectar y evaluar la ansiedad social?

Hasta no hace mucho tiempo todavía se defendía la creencia de que la fobia social era un trastorno psicológico poco frecuente, que raramente resultaba incapacitante, y que era poco probable que un sujeto padeciera más de un tipo de fobia social. Pero lo cierto es que, desde su reconocimiento como entidad con significación clínica (DSM-III; APA, 1980), la evidencia empírica y experimental acumulada por la investigación con relación a este trastorno de la conducta, desmiente abiertamente tales creencias. Tal es así que hasta el día de hoy, ningún clínico puede sostener que son pocas las personas con fobia social que se sienten intimidadas cuando se encuentran frente a situaciones sociales en las que tienen que actuar o relacionarse ante o con otros, ni que el deterioro funcional asociado a este problema en los adultos no es importante cuando puede llevar al sujeto que lo padece desde el abuso en el consumo de sustancias tóxicas (de curso legal o ilegal) hasta la depresión y el suicidio, como consecuencia de sus dificultades para mantener un empleo y la consecuente dependencia económica de sus familiares.

¿Se pueden medir comportamientos relacionados con enfermedades del corazón?

En México, en 1960, dentro de las 10 principales causas de mortalidad general se encontraban básicamente enfermedades infecciosas y algunas crónicas —ej., bronquitis, tumores malignos y cirrosis hepática—. Para 1980 cinco enfermedades crónicas se ubicaron dentro de las 10 principales causas de mortalidad general, destacándose las enfermedades del corazón, los tumores malignos y la diabetes mellitus (Secretaría de Salud, 2003).

En cuanto a las enfermedades del corazón, que incluyen al infarto del miocardio, la angina de pecho y la arritmia cardiaca, en 2000 y 2001 provocaron en México 43 753 —tasa de 43.94 por 100 000 habitantes— y 45 421 —tasa de 44.97 por 100 000 habitantes— defunciones, respectivamente, ocupando en ambos años el segundo lugar como causa de mortalidad general, después de la diabetes mellitus.

 ¿Existe un instrumento útil para medir variables psicológicas que detecten el porcentaje de riesgo o de prevención relacionados con el SIDA?

De acuerdo con el Programa Conjunto de las Naciones Unidas para el VIH/SIDA -ONUSIDA-, hasta diciembre de 2003, alrededor de 45 millones de personas vivían con VIH o con Sida. De estas personas, cerca de 3 millones resultaron infectados con el virus en el transcurso del mismo año. Según ONUSIDA, las regiones más afectadas por la epidemia del Sida corresponden, en ese orden, África Sub-Sahariana, Asia Meridional y Sur Oriental, así como América Latina, observándose que en esas regiones, más las del Norte de África y el Oriente Medio, la prevalencia de infección por VIH es bastante elevada en personas adultas del sexo femenino, cuyas edades oscilan entre los 15 y 49 años (ONUSIDA, 2003).

¿Se puede prevenir el riesgo de que los niños y niñas sufran quemaduras, generalmente en el hogar?

Los accidentes constituyen la cuarta causal de muerte en América entendidos, en primer lugar, en términos de la pérdida de años de vida potencialmente productivos y en segundo, por el agente específico, el huésped y los factores ambientales dependientes del accidentado (Morales, 1999). En Latinoamérica las estadísticas muestran que los accidentes y la violencia son responsables de un 3,2% de las muertes en niños menores de cinco años y del 27% en niños entre los cinco y catorce años (Bulboa y Ramírez, 1992). Así que los niños y las niñas están más expuestos a sufrir accidentes causados por instrumentos cortantes o perforantes, armas de fuego, aplastamiento de extremidades y dedos, shock físico (objetos caídos sobre ellos); caídas desde alturas, quemaduras provocadas por líquidos calientes, objetos calientes, productos químicos, fuego, electricidad y aparatos eléctricos y otros; intoxicación causada por productos médicos, domésticos, agrícolas, monóxido de carbono, hongos y plantas; picaduras de animales, asfixia causada por la inhalación de sustancias letales, estrangulación o asfixia con sogas u otros objetos durante los juegos o muerte por inmersión. Las quemaduras se han constituido en la tercera causa de accidente en niños. Dentro de los accidentes más comunes existen las quemaduras provocadas por líquidos y objetos calientes, productos químicos y otros (fuego, electricidad y aparatos eléctricos).

 ¿Cuándo los niños y las niñas corren el riesgo de sufrir obesidad? ¿Cómo prevenirla?

La obesidad y sus complicaciones constituyen graves amenazas para la salud, pues esta condición es un factor que predispone la aparición de enfermedades crónicas como diabetes, problemas cardíacos, hipertensión, afecciones osteomusculares, respiratorias y psicológicas, por nombrar algunas (Albala, Vío y Kain, 1998). El fenómeno de la obesidad afecta a todos los grupos etarios de la población, obteniendo especial significación a la población infantil. Así, diversas investigaciones muestran que los niños obesos presentan complicaciones inmediatas como problemas respiratorios, psicomotores, y emocionales (Uauy, Cariaga y Santana, 1984; Albala, et. Al, 1998), agregándose a esto el hecho de que los niños obesos tienen una probabilidad 2,5 veces mayor que los niños considerados normales de presentar obesidad en la adultez, con todo los perjuicios de la salud que esto puede implicar.

Beneficios del libro


Conocerá sobre los aspectos conceptuales de las escalas y los cuestionarios utilizados en Psicología Clínica y de la Salud.

Aprenderá sobre las escalas y los cuestionarios desarrollados y adaptados en Latinoamérica para ser utilizados en una población con idiosincrasia diferente a la anglosajona.

Evaluará la confiabilidad y validez de los diversos cuestionarios y escalas.

Identificará los principales modelos teóricos en psicología de la salud relacionados con modelos de medición.

Conceptualizará y conocerá varias escalas y cuestionarios sobre:

• El rol sexual en las personas.
• Riesgo de prenatalidad.
• Masculinidad y feminidad.
• Medición de satisfacción usuaria en los hospitales y clínicas.
• Depresión Rasgo-Estado.
• Asistencia, investigación y docencia con pacientes que padecen enfermedades crónicas.
• Evaluación del desgaste profesional en enfermería y docencia.
• Detección de la ansiedad social.
• Medición de los comportamientos con enfermedades relacionadas con el corazón.
• Medición de variables psicológicas con comportamientos de prevención y riesgo acerca del Sida.
• Inventario de la personalidad.
• Prevención de quemaduras en niños y niñas.
• Prevención y creencias sobre la obesidad en la población infantil.

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